Empoderamiento económico

Erradicar la pobreza en todas sus formas sigue siendo uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad, tal y como recogen las Naciones Unidas en su primer objetivo del Desarrollo Sostenible: El Fin de la Pobreza.

La pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles. La pobreza es un problema de derechos humanos. Entre las distintas manifestaciones de la pobreza figuran el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna y el acceso limitado a otros servicios básicos como la educación o la salud. También se encuentran la discriminación y la exclusión social, que incluye la ausencia de la participación de los pobres en la adopción de decisiones, especialmente de aquellas que les afectan.
ONU- Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible- Objetivo 1.

En Perú todavía son demasiadas las personas que luchan por satisfacer las necesidades más básicas: según el INEI, en 2017 casi 7 millones de peruanas y peruanos viven bajo el umbral de la pobreza, lo que supone casi el 22 % de la población del país. Al igual que en otras partes del mundo, también aquí la pobreza tiene rostro de mujer: en Perú la proporción de mujeres que no tiene ingresos propios triplica a los hombres y la brecha salarial media es del 30 %.

En Sayariy trabajamos con el objetivo de combatir la pobreza en toda la comunidad, pero esta brecha nos preocupa especialmente porque resulta que la desigualdad no es solo económica o educativa: extiende sus raíces de forma transversal, afectando para empezar a derechos tan básicos como el derecho a la vida, a la integridad: La violencia hacia las mujeres el abuso de los derechos humanos más repetido en el mundo y también en Perú. La desigualdad está presente en el día a día: en las oportunidades, en la distribución del tiempo, en las horas dedicadas al cuidado de la casa, de las hijas e hijos, de atención a las personas mayores e incluso en las horas de tiempo libre.

Estamos convencidas de que en la lucha contra la pobreza, alcanzar la igualdad de género y empoderar a las mujeres no sólo es lo correcto, sino que es un ingrediente fundamental. El objetivo principal de los programas de empoderamiento económico de Sayariy se centra por todo esto en las mujeres. No nos limitamos a fortalecer y crear fuentes de ingresos en las mujeres, sino que también trabajamos con hombres y mujeres sobre sus derechos fundamentales proporcionándoles herramientas que les permitan ser más independientes y más iguales, reconociendo sus emociones, fortaleciendo sus habilidades y conocimientos y desarrollando capacidades productivas sostenibles. Poco a poco en estas comunidades hombres y mujeres comparten roles de líderes y lideresas comunitarias, participan en los espacios públicos de toma de decisiones, gestionan sus actividades económicas, realizan tareas de cuidado de forma un poco más equitativa, conocen y exigen que se garanticen sus derechos, aprenden a desarrollarse y resurgir de manera sostenible.

¿Cómo lo hacemos?

Para alcanzar el empoderamiento económico de las mujeres, necesitamos una economía humana que beneficie tanto a hombres como a mujeres, y que esté al servicio de todas las personas, no sólo del 1 % más rico de la población. (Oxfam, 2017)

Capacitación de Trabajo

El proceso de empoderamiento económico transforma las realidades de una manera individual y también colectiva. Proporcionar técnicas y herramientas a través de las capacitaciones permite a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad y precariedad económica romper la dependencia económica y abrir caminos hacia un futuro mejor.

Proyecto Rikuy – Te cuida

Trabajamos en la V Etapa de El Porvenir, Víctor Raúl. Este proyecto conlleva aprender nuevas habilidades no sólo de costura, diseño y creación de productos, sino también otras más generales, herramientas clave para el desarrollo autónomo como son la contabilidad y administración básica, la capacidad de liderazgo y la gestión de un fondo comunitario llevado por las propias socias del taller. Las mujeres que forman este proyecto lo iniciaron en el 2017 tras el desastre del Fenómeno del Niño: lluvias torrenciales tuvieron un efecto devastador en las zonas donde habitaban y la actividad económica se vio muy deprimida. Se unieron y empezaron a tejer lazos y se fueron abriendo a nuevos aprendizajes. Con el tiempo han aprendido sobre el manejo de redes sociales, aquellas que nunca fueron al colegio aprendieron de pronto a emplear un laptop y a llevar el inventario en una tabla Excel. Aprenden. El proyecto busca proporcionar todos los recursos cognitivos para que en el futuro estos productos se conviertan en una línea administrada por las mujeres empoderadas del proyecto Rikuy. Trabajamos en el fortalecimiento de sus habilidades, el desarrollo de sus liderazgos, el aprendizaje de nuevos sistemas y tecnologías acordes al siglo XXI, sembramos el poder y la independencia en las mujeres parte de este proyecto.

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Restaurantes Comunitarios

Desde finales de 2018 han arrancado ya 3 programas de Restaurantes Comunitarios en Nueva Libertad, Víctor Raúl V Etapa y Alto Trujillo. Grupos de mujeres se han organizado para formar pequeños restaurantes que ofrecen Menú económico y saludable – a un precio realmente accesible para la comunidad- y además les ofrecen un aporte económico que ellas utilizan tanto para la manutención y crecimiento del proyecto como para asignar salarios adecuados a las personas que allí trabajan. Esto es posible gracias a la colaboración de Supermercados Peruanos S.A , que donan semanalmente alimentos no perecederos o en buen estado para poder nutrir estos restaurantes comunitarios.

Se trata de un proyecto apasionante, porque además de generar oportunidades de trabajo y menús accesibles, implica una formación muy completa del personal que se involucra: aprenden sobre higiene y manipulación de alimentos, sobre nutrición, administración, contabilidad, gestión y liderazgo comunitario- entre otros. Además supone un modelo para otras familias o personas que viven allí o en comunidades cercanas: es una demostración empírica de que a pesar de haber crecido lejos de las oportunidades y con necesidades básicas insatisfechas, es posible organizarse y empoderarse para conseguir mejorar su calidad de vida y la de las generaciones posteriores. En todo este proceso Sayariy juega un rol de acompañamiento, de manera que las verdaderas protagonistas son ellas, mujeres empoderadas que gestionan con autonomía su proyecto. Ofrecemos la formación necesaria, realizamos un seguimiento para garantizar el buen funcionamiento y visibilizamos el proyecto para que llegue a otras zonas de la ciudad.

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