La historia de esta biblioteca comunitaria comenzó con una pregunta sencilla: ¿cómo crear más oportunidades para las niñas y los niños de la comunidad? La respuesta nació de la propia comunidad y de su capacidad para organizarse, imaginar y construir.
Carmen Carranza, lÃder en la comunidad de VÃctor Raúl V etapa, nos recuerda los primeros pasos: un espacio levantado con esteras que pronto se llenó de niñas y niños, voluntarias y voluntarios, libros, juegos y aprendizajes. Allà se desarrollaron actividades de reforzamiento escolar, comunicación, matemática e inglés, además de talleres de dibujo y pintura.
Desde Sayariy sabemos que el acceso a la educación no termina en las aulas. Las comunidades necesitan espacios seguros donde niñas y niños puedan estudiar, leer, crear, jugar, encontrarse y desarrollar sus capacidades. Por eso, esta biblioteca representa mucho más que una construcción: Es un espacio para ejercer derechos
Esta historia no se construyó únicamente con ladrillo, se construyó con organización, solidaridad como la del Señor Wilbor Oliveros, y participación de los beneficiarios, los mismos vecinos de este sector. Por supuesto, la comunidad ha enfrentado numerosos desafÃos: las primeras instalaciones de esteras sufrieron pérdidas y robos. Luego la pandemia de COVID-19 obligó a suspender las actividades presenciales y cambió la manera de acompañar a las familias. Aun asà el proyecto no se detuvo. Las integrantes de la cocina comunitaria Familias Unidas, con la guÃa de Sayariy, gestionaron permisos, recibieron donaciones y organizaron la entrega de alimentos y canastas familiares a quienes más lo necesitaban.
Con el paso de los años es impresionante como las esteras dieron paso a una nueva construcción de ladrillo. Y detrás de cada avance hay trabajo comunitario: actividades para recaudar fondos, venta de cebichadas, cachangas, picarones y papas rellenas; jornadas de limpieza; gestión de donaciones y, sobre todo, muchas horas de organización y esfuerzo compartido.
Yovana Cárdenas, presidenta de Familias Unidas, habla de este proceso como un esfuerzo colectivo. Esto hace que la biblioteca no sea únicamente de quienes impulsaron el proyecto. Es fruto de una comunidad que decidió involucrarse, tocar puertas, pedir apoyo y aportar desde sus posibilidades.



Desde Sayariy, acompañamos estos procesos porque creemos que las comunidades son protagonistas de su propio desarrollo. Nuestro rol es contribuir a fortalecer sus iniciativas, conectar voluntades y generar oportunidades para que sus sueños puedan convertirse en realidades auto sostenibles.
TodavÃa quedan retos. Hay espacios por terminar, servicios que mejorar y nuevas necesidades que atender. Pero también hay una comunidad organizada, un equipo comprometido y un sueño que ya dejó de ser solo un sueño. Desde Sayariy queremos seguir acompañando este camino y sumar a quienes creen que una sociedad más justa se construye cuando nadie queda atrás.
Las puertas de esta biblioteca estarán abiertas para todas las niñas y niños de la comunidad. Y también están abiertas para quienes quieran ser parte de este sueño.
Escrito por Kat Martinez.
